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Características  de la personalidad antisocial Millon y Davis refieren: En la personalidad antisocial, la maldad y la locura parec...

La personalidad antisocial

Características de la personalidad antisocial


Millon y Davis refieren:
En la personalidad antisocial, la maldad y la locura parecen entremezclarse. Algunas veces, los delitos de los antisociales son tan incomprensibles y moralmente repugnantes que el acto por sí solo nos hace dudar de su cordura.
Variantes de la personalidad antisocial
Durante un siglo, los científicos sociales se han dedicado clasificar a los individuos antisociales, a los psicópatas y a los criminales. Algunos esquemas conceptuales se basa en los crímenes cometidos buena gravedad del crimen, en lugar de hacer agrupaciones de rasgos característicos. Otros esquemas parten de abordaje basados en la metodología, como el análisis de grupos. Todos estos esquemas no permiten considerar otras características de la personalidad además de las del patrón principal. Por el contrario las variantes antisociales que se mencionan a continuación están descritas como combinaciones de constructores derivados directamente de las teorías evolutivas. Obsérvese que pueden existir otros subtipos y que no todos los antisociales pueden ajustarse perfectamente aún en las siguientes categorías.
El antisocial codicioso
En este tipo de personalidad se combina la personalidad antisocial con rasgo narcisistas. En este caso, la grandeza y el deseo de dominar y poseer se aprecian en forma depurada. Estos individuos sienten que la vida no les ha ofrecido "lo que se merecen", que han sido privados del apoyo emocional y las recompensas materiales que merecían, que otros han recibido mucho más. Lo que mueve a estas personalidades es la envidia y el deseo de ser recompensados por los agravios que han recibido. Sea mediante engaño o destrucción, su objetivo es compensar la sensación de vacío que experimentan, que justifican afirmando que ellos solos pueden restaurar el desequilibrio de que son víctimas. Ardiendo en cólera y resentimiento, su mayor placer reside en apropiarse de lo que los otros poseen. Algunos manifiestan una criminalidad patente. Muchos se mueven por un impulso de venganza, manipulando a los demás como si fuesen posesiones en sus juegos de poder.
Independientemente de su éxito, los antisociales codiciosos normalmente siguen estando inseguros de su poder y de sus posesiones, y nunca tienen suficiente para resarcirse de las privaciones que sufrieron. Siempre celoso y envidiosos, agresivos y voraces, pueden mostrar ostentaciones o despilfarro y poner de manifiesto un consumo notable como manera de exhibir su poder y sus logros ante los demás. Muchos sienten un profundo vacío. Ideas difusas de cómo podrían haber sido si la vida les hubiera tratado de una manera diferente, como a otras muchas personas. Algunos son ladrones comunes, otros se convierten en empresario de éxito, que explotan a los demás para satisfacer su deseo. Son ofensivos y ávidos y, se pierden lo que han conseguido, experimentan ansiedad. Aunque no tienen casi en cuenta las consecuencias de su comportamiento y sienten poca o ninguna culpa por sus actos, nunca llegan a considerar que poseen suficiente, no consigue tener un sentimiento profundo de satisfacción y siempre se sienten incompletos a pesar de los éxitos que hayan podido alcanzar.
El antisocial que defiende su reputación
No todos los antisociales desean llenar sus sentimientos de vacío con posesiones materiales o poder. La motivación de los antisociales que presentan rasgos de la originalidad sádica es defender o potenciar su reputación de fuerza e invulnerabilidad. Las acciones de los antisociales están diseñadas para asegurarse de que los demás les reconozcan el respeto que merecen. Como tales, están en guardia permanente contra la posibilidad de que les menosprecien. La sociedad debe saber el antisocial que defiende su reputación es alguien importante, alguien a quien no se puede mantener al margen fácilmente, ni a quién se puede tratar con indiferencia, tomarse la ligera o usurparle su posición. Si alguien llega a menospreciar su estatus o capacidad, reaccionan con gran intensidad, alardeando y amenazando hasta que consiguen reducir a sus rivales. Algunos antisociales pertenecientes a esta variante rehuyen la compañía de los demás, otros impliquen actividades de pandillas de adolescentes, y otros simplemente tratan de impresionar a sus compañeros con acciones agresivas de liderazgo o violencia que aseguran su estatus de varón estrella, el miembro dominante del grupo. Ser duro y asertivo es básicamente un acto defensivo que pretende demostrar su solidez y garantizar una reputación de coraje indomable.
El antisocial arriesgado
El comportamiento arriesgado en un entorno controlado proporciona excitación y la búsqueda de sensaciones, por ejemplo, casi todo el mundo disfruta con las montañas rusas. Sin embargo, existen individuos para los que el riesgo consiste en impresionar a los demás mostrando una actitud de indiferencia intrépida de consecuencias potencialmente negativas la principal motivación de los antisociales arriesgados, que combina riesgos antisociales e histriónicos, es que los demás deberán impasibles ante experiencias que para la mayoría de las personas serían peligrosas o amenazadora. Mientras que los demás se morirían de miedo, ellos se mantienen impertérritos ante la posibilidad de jugar con la muerte o de padecer serios daños. El riesgo es la propia recompensa, y es una manera de sentir excitación y sentirse vivo, más que la consecución de una ganancia material. Aunque pretenden ser audaces, intrépidos e imprudentes, su búsqueda hiperactiva de desafíos peligrosos es vista por los normales como temeraria, cuando no insensata. En efecto, son buscadores excitación enamorados ante la oportunidad de comprobar su valor reclamando la atención, el aplauso y el asombro del público. De no ser así, se verían atrapados por las responsabilidades y el tedio de la rutina de la vida cotidiana. El principal factor que les convierte en antisociales es la irresponsabilidad de sus actos y el desdén por las consecuencias que estos pueden tener en los demás un ellos mismos, con la aceptación de desafíos cada vez más caprichosos.
El antisocial nómada
Es común la creencia de que los antisociales son criminales incorregibles que dinamitan los valores de la sociedad, pero algunos simplemente tratan de huir de una sociedad por la que se sienten despreciados, hilados y abandonado. En vez de reaccionar de un modo beligerante a este rechazo buscando el resarcimiento por haberle sido negados los beneficios de la vida social, estos individuos se instalan en la periferia de la sociedad para recoger todo lo que no podrían haber conseguido utilizando medios socialmente aceptable. Muchos se sienten malditos y predestinados al fracaso, y sólo desean situarse en el límite de un modo que seguramente le rechazaría. Enredados en la autocompasión, se marginan socialmente para convertirse en itinerantes, vagabundos o nómadas. Con pocas preocupaciones por su seguridad o bienestar personal, valgan de un lugar a otro, se trata de personas sin hogar que suelen hacer de la prostitución del alcoholismo su forma de vida.
Los niños adoptados que no sabe muy bien cuál es su lugar en el mundo siguen el camino del antisocial nómada, yendo sin lugar a otro en una supuesta búsqueda simbólica de lo que ellos esperan que pueda ser su verdadero hogar o sus padres naturales. Su sentido de no pertenecer a lugar alguno implica marginarse de uno mismo y de los demás. Por esta razón, los nómadas a menudo parecen estar vagamente desconectado de la realidad y carecen de un sentido claro de sí mismos. Comparados con otros antisociales, su actitud de indiferencia y su desarraigo vital suelen hacer los menos peligrosos. Algunos son además indiferentes y temerosos, pero otros son profundamente irascibles y resentidos. Bajo la influencia del alcohol o de otras sustancias, pueden convertirse en personas brutales o tener comportamientos sexuales criminales, con ataques a las personas más débiles. La variante nómada combina características antisociales con esquizoides y evitadoras.
El antisocial malevolente
Como combinación de personalidad antisocial y personalidad paranoide o sádica, este es un tipo personifica la variante antisocial menos atractiva. Beligerante, rencoroso, malévola en que, brutales, insensibles, truculentos y vengativos, llevan a cabo acciones cargadas de un desafío odioso y destructivo hacia la vida social convencional. Al igual que los paranoide, suelen anticipar y suponer la tradición del castigo que les causarán los otros. En lugar de emplear amenazas verbales, tratan de asegurar sus límites con sangre fría y un deseo intenso de venganza por los malos tratos recibidos en el pasado en realidad o en su fantasía. Para ellos, las emociones tiernas son un signo de debilidad. Desconfían de la buena voluntad de los demás, quienes, a su entender, la utilizan simplemente para despreciarles y mantenernos al margen y siempre deben estar alerta. Cuando los rasgos sádico son prominentes, pueden asumir la actitud de echárselo todo al hombro, con un deseo de confirmar su imagen con dureza haciendo víctimas a los que son demasiado débiles para vengarse cual los que se horrorizan de una manera que les divierte. En cuanto a dar muestras de fortaleza, los malévola en son expertos en el arte de pavonearse y disfrutan presionando cada vez más a sus oponentes hasta que sucumben y abandonan. La mayoría hacen muy pocas concesiones, son proclives a llegar tan lejos como sea necesario, sin dejar de luchar hasta que los otros se rinden.
MIllon, T. y Davis, R. (2001). Trastornos de la personalidad en la vida moderna. Barcelona: Masson.
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