Psicólogo Alvaro Silva al 980-980-808. Especialista en el tratamiento de terapia de pareja y familia.

lunes, 13 de junio de 2016

La familia y los problemas de pareja

Los problemas de pareja e involucramiento de la familia


Es frecuente que en varias parejas, cuando  atraviesan dificultades proceden a solicitar que la familia interceda o de su punto de vista por un criterio de experiencia de vida, donde la intervención de la familia estará cargada mayormente por un sesgo producto del amor hacia uno de los miembros como por la cultura de la familia. Saliendo el problema de la relación de la pareja y convirtiéndose en un problema en el que se involucran dos grupos, en diferente tiempos, mayormente, cada grupo familiar con diferentes puntos de vista sobre el suceso o problema.
En otros casos, cuando la pareja convive con una de las familias de origen, ya no solo se circunscriben las dificultades a la efervescencia de un problema, la cual puede ser leve o intensa, “los problemas son cotidianos en las parejas, y más aun en el proceso de amoldarse en los primeros meses de convivencia”.
En familias que tienden a aglutinar, a convivir y hacer todo juntos se corre  riesgo del involucramiento de la familia en la vida cotidiana de la pareja en cuanto gustos, horas de ingreso a casa, costumbres que deben de implementarse,  modos de relacionarse, etc. Es como el querer que todos vistan la misma camiseta de un equipo y no tolerando el pensamiento ni actitudes diferentes. En este sentido, la pareja puede encontrarse vulnerable a la pérdida de su independencia. Donde terceros intervienen en su vida cotidiana, escenas donde una suegra bien intencionada le expresa a su nuera los gustos y preferencias de su hijo a la hora del almuerzo y cena, con el deseo de enseñarle sus gustos o preferencias.
En otras escenas, padres de unos de los miembros de la pareja que dictan la forma en que la pareja tiene que comportarse en  su “casa”. Donde sí se desea realizar algún cambio, no se está permitido, ya que no les pertenece y se debe de estar autorizado.
Recuerdo el caso de una  pareja de mediana edad, que convivían en la casa de los padres en un segundo piso (primera y segunda planta, respectivamente), ella laboraba y se encargaba de las labores domésticas de la casa, la que era frecuentada por la madre del esposo, quien le señalaba los gustos  de su amado hijo, en otros casos opinaba e intercedía en la crianza de los hijos, como en los premios y castigos.
Ante las quejas del miembro de la pareja,  generada por  la intromisión “bien intencionada”,  las discusiones se tornaban frecuentes, con involucramientos en la relación y tomando partido por un miembro de la pareja, el problema de la pareja, dejaba de ser de la pareja y se convertida en un problema de un miembro de la pareja y un grupo familiar. Encontrando una relación asimétrica y de malestar frecuente para uno de los miembros.
En este sentido, la comunicación debe de ser clara y oportuna, en el caso de motivos circunstanciales en las que la pareja deba de convivir con los suegros, es importante dejar en claro los límites de involucramiento en la relación de pareja: costumbres y estilo de vida, delimitación del hogar e intimidad, así como,  en el caso de tener hijos las formas de castigos, premios y correcciones de conducta.

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Cuando la familia se involucra en la pareja

UBICACION EN LIMA: TERAPIA DE PAREJA