Psicólogo Alvaro Silva al 980-980-808. Especialista en el tratamiento de terapia de pareja y familia.

sábado, 11 de junio de 2016

Gustarse a uno mismo - Carl Rogers

Rogers plante:

Gustar de uno mismo - Autoestima

En diversos trabajos e investigaciones publicadas acerca de la psicoterapia centrada en el cliente se ha destacado la aceptación del sí mismo como unos objetivos y resultados de la terapia. Hemos mencionado el hecho de que, en una psicoterapia exitosa, disminuye las actitudes negativas hacia el sí mismo y aumenta las positivas. Hemos señalado también el aumento gradual de la autoaceptación y la aceptación de los demás. Pero al examinar estas afirmaciones y compararlas con nuestros casos más recientes, advierto que no expresan toda la verdad. El cliente no sólo se acepta a si mismo -frase que puede incluir connotaciones de aceptación renuente y desganada del inevitable -, sino que realmente llega a gustar de sí mismo. No se trata de un sentimiento jactancioso o de autoafirmación; es el sereno placer de ser uno mismo.
El descubrimiento de que la esencia de la personalidad es positiva

Uno de los conceptos más revolucionarios de que se desprenden de nuestra experiencia clínica es el reconocimiento creciente de que la esencia más íntima de la naturaleza humana, los estratos más profundos de su personalidad, la base de su "naturaleza animal" son positivos, es decir, básicamente socializados, orientados hacia el progreso, racionales y realistas.
Este punto de vista es en tal medida ajeno a nuestra cultura actual que no espero que sea aceptado; en realidad, es tan revolucionario por lo que implica, que no debería ser aceptado sin una cuidadosa investigación. Pero aún cuando soportar exitosamente este análisis, aún resultaría difícil aceptarlo. La religión, en particular la protestante, ha incorporado a nuestra cultura el concepto de que el hombre es básicamente un pecador, y su naturaleza pecaminosa sólo puede ser negada por algo parecido a un milagro. En psicología, Freud y sus continuadores presentaron argumentos convincentes de que el ello, la naturaleza humana básica e inconsciente, está compuesta primariamente por instintos que, en caso de manifestarse libremente, acarrearían el incesto, el asesinato y otros crímenes. Según este grupo, todo el problema de la terapia reside en encauzar y controlar estas fuerzas indomitas de manera saludable y constructiva, en tanto que en el neurótico ella se manifiestan de modo caótico y disociado. Pero el hecho de que, en lo profundo de sí mismo, el hombre es irracional, asocial, destructivo para los demás y para sí mismo es un concepto admitido casi sin discusión. Sin duda se alzan algunas protestas esporádicas. Maslow defiende vigorosamente la naturaleza humana, señalando que las emociones antisociales -hostilidad -cero -etc. -resultan de la frustración de impulsos básicos que buscan la seguridad y la pertenencia, deseables en sí mismas. De la misma manera, Montagu desarrolla la tesis de que la cooperación, y no la lucha, en la ley fundamental de la vida humana. Pero estas voces solitarias son poco oídas. En general el punto de vista del profesional y el del lego coinciden en que la naturaleza básica del hombre debe de mantenerse oculta o sometida a control, o bien ambas cosas.


Que significa convertirse en persona
No obstante, he llegado a creer que a pesar de esta e intrincada multiplicidad horizontal y de los estratos de complejidad vertical, tal vez exista un único problema. A medida que sigo la experiencia de muchos clientes en la relación terapéutica que nos esforzamos en crear para ello, me parece que cada uno plantea la misma pregunta. Por debajo del nivel de la situación -problema que aqueja al individuo -es decir, más allá de la preocupación general por los estudios, la esposa, el empleador, su conducta extraña incontrolable, o sus propios sentimientos inquietantes -se advierte una búsqueda primordial. Pienso que en el fondo, todos se preguntan: "¿quién soy yo realmente? ¿Cómo puede entrar en contacto con este sí mismo real que subyace a mi conducta superficial? ¿Cómo puedo llegar a ser yo mismo?
El proceso de llegar a ser.
Detrás de la máscara
Aparente, el objetivo más deseable para el individuo, la meta que persigue a sabiendas o inconscientemente, el llegar a ser él mismo. Quisiera aclarar lo que esto significa.
Cuando una persona llega a mi atribulada por su peculiar combinación de dificultades, es sumamente útil crear una relación en la que se sienta segura y libre. Mi propósito es comprender cómo se siente en su propio mundo interno, aceptarlo tal como es y crear una atmósfera de libertad que le permite expresar sin traba alguna sus pensamientos, sus sentimientos y su manera de ser. ¿Cómo emplea el clientes esta libertad?
En experiencia, he observado que la utiliza para acercarse asimismo. Comienza abandonar las falsas fachadas, máscaras o roles con que ha encarado la vida hasta ese momento. Parece tratar de descubrir algo más profundo, más propio de sí mismo y empieza por despojarse de las máscaras que usaba conscientemente. En una entrevista asesoramiento, una joven estudiante describe una de las máscaras que ha utilizado hasta ese momento y señala que le preocupe intensamente el hecho de sí, tras de la fachada apacible simpática que presenta, existe un sí mismo con convicciones propias.
En este intento descubrir su auténtico sí mismo, el cliente habitualmente emplea la relación para explorar y examinar los diversos aspectos de su propia experiencia y para reconocer y enfrentar las profundas contradicciones que a menudo descubre. Entonces aprende que son reales y que no se originan en las verdaderas reacciones de su organismo, sino que son sólo una fachada, una apariencia tras la cual trata de ocultarse. Descubre que una gran parte de su vida se orienta por lo que él cree que debería ser y no por lo que es en realidad. A menudo advierte que sólo existe una respuesta a exigencias ajenas, y que no parece poseer un sí mismo propio; descubre que trata de pensar, sentir y comportarse la manera en que los demás creen que debe hacerlo.
Esta exploración se torna aún más dolorosa cuando los clientes se abocan a la tarea de abandonar las actitudes cuya falsedad antes ignoraban. Estos clientes embarcan en el aterrador trabajo de explorar los sentimientos turbulentos y a veces violentos se abrirían en su interior. La remoción de una máscara hasta entonces considerada una parte muy real de uno mismo puede ser una experiencia profundamente perturbadora; sin embargo, el individuo avanza hacia ese objetivo cuando tiene libertad de pensar, sentir y ser.
Rogers, C. (1997). El proceso de convertirse en persona. México:Paidos


autoconocimiento y autoestima
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UBICACION EN LIMA: TERAPIA DE PAREJA