Psicólogo Alvaro Silva al 980-980-808. Especialista en el tratamiento de terapia de pareja y familia.

sábado, 11 de junio de 2016

Afecto y afectividad en psicoterapia

Afectividad
Esfera de los sentimientos y de las emociones que interactúan con la esfera motriz y con la intelectual, de la que se distingue sólo abstractamente. El más antiguo análisis de la afectividad se remonta a Platón, para quien la afectividad es perturbadora de la tranquilidad del alma necesaria para la pura intelectualización desde las ideas; un estudio sistemático de los estados afectivos se inicia con R. Descartes para continuar ininterrumpidamente hasta nuestros días, sobre todo gracias a los trabajos fenomenológicos de J.P. Sartre y de M. Mearlu-Ponty y a los ontológicos  M. Heiddger, que llama Berfindlichkeit a la situación afectiva de la existencia humana que tiene tanta importancia en el análisis existencial.
Psicoanálisis. La afectividad es redefinida a partir de la dimensión inconsciente y cambia radicalmente la forma de investigación. En este ámbito, además, se prefiere más que el término genérico "afectividad" el específico de afecto, adoptado por todas las direcciones de la psicología de lo profundo. El psicoanálisis infantil conJ. Bowlby Y. RA. Spitz, habla de anafectividad como de un rasgo típico de los niños precozmente abandonados (síndrome del abandono) y depreivados.
Pedagogía. La incidencia de la afectividad en los procesos de crecimiento y de maduración se considera partir de la organización afectiva que connota la relación madre -niño, hasta la implicación relacional sobre base efectiva en el inicio la juventud, según el recorrido identificado en el ámbito de la psicología de la edad evolutiva, en este campo deudora de las contribuciones teóricas -clínicas dadas por el psicoanálisis.
Afecto
Término psicoanalítico que indica la expresión cualitativa de la cantidad de energía pulsional. El afecto puede ser doloroso o agradable, vago o específico, de descarga violenta o de tonalidad difusa. Según S. Freud el afecto siempre está unido a una representación porque afecto y representación son las dos modalidades con que se expresa cada pulsión.
  1. Psicoanálisis. El concepto de afecto aparecen las primeras obras de Freud, que interpreta la sintomatología histérica a partir de un evento traumático al que no siguió una descarga de afecto ligada a éste. En este caso la acción terapéutica consiste en provocar, por medio de la vocación del recuerdo, la revivificación del afecto, permitiendo la descarga. Si la abreación no se realiza y el afecto queda bloqueado, las posibilidades resultados son, para Freud, tres: "conozco tres mecanismos: 1. Conversión del afecto (histeria de conversión); 2. Desplazamiento del afecto (obsesión); 3. Transformación del afecto (neurosis de angustia, melancolía)". Las tres variantes dan por sobreentendido que el afecto, que es la traducción subjetiva de la cantidad de energía pulsional, y quantum de afecto, que es la dimensión cuantitativa de la energía pulsional, a propósito de la cual escribe que "corresponde la pulsión en la medida en que ésta se ha desasido de la representación y encontrado una expresión proporcionada a la cantidad en el proceso que deviene registrables para la sensación como afectos". Después formularía la hipótesis genética de los afectos, según la cual estos serían reproducciones de sucesos llegados el caso, y en calidad de ataques histéricos universales, típicos, congénitos, los comparamos con los ataques de la neurosis histérica, que se adquieren tardía e individualmente".

  1. Fenichell distingue entre los mecanismos de defensa contra los afectos: a) bloqueo, que se revela en los sueños, en los síntomas y en las formaciones sustitutivas; b) la postergación con manifestación retardada de descarga afectiva; c) el desplazamiento que transfiere el afecto relacionado con una representación intolerable hacia otra representación de por sí indiferente, pero que después del desplazamiento del afecto se transforma en el centro de una atención obsesiva; d) la formación reactiva, que se produce con la intención de dominar un afecto inaceptable con exageración de la tendencia opuesta; e) el aislamiento del afecto de la conexión psíquica integral; la proyección, a través de la cual se atribuyen a otros los afectos que no se acepta poseer.

Galimberti, U. (2012). Diccionario de psicología y psicoanálisis. México: siglo XXI

UBICACION EN LIMA: TERAPIA DE PAREJA